La revista especialidad Pitchfork, una de las referencias mundiales en el mundo de la música, ha hecho una reseña de Caution, el nuevo disco de Mariah Carey. Tal y como se preveía, la crítica ha sido prositiva, otorgándole 7,5 sobre 10. Puedes leer la traducción a continuación.

En su decimoquinto álbum, la cantante de R&B celebra su estado de diva definitiva al mantener su estética pop-soul, a pesar de colaboradores como Poo Bear, Dev Hynes y Skrillex.

Mariah Carey es sinónimo de grandiosidad, ya sea mostrando su rango vocal de cinco octavas, llegando al escenario del Caesar’s Palace a través de Jet Ski, negando enérgicamente su conocimiento de Jennifer Lopez, o simplemente suspirando “dah-ling” de una manera que solo una diva podría hacer. Esa inclinación por el exceso puede ser una bendición o una maldición, pero siempre ha estado ahí, ya sea para impulsar “All I Want for Christmas Is You” a la ubicuidad de las navidadeso para arrastrar a la temporada 12 de “American Idol ”a una maraña de brusquedades dirigido por Nicki Minaj.

Pero Caution, el decimoquinto álbum de Carey y el primero en cuatro años, toma un rumbo diferente; en cambio, deriva su poder de una actitud relajada en su figura central. Se abre con lujosos tonos de sintetizador antes de que el ronroneo de Mariah flote desde los cielos, listo para arañar a un antiguo “caballero con brillante armadura” usando letras envenenadas. Es el tema con la forma de decir de un modo dulce “toma tus cosas y vete” desde”Irreplaceable”, de Beyoncé, usando la voz de Carey y el belt robusto en conjunto como una forma de enfatizar la postura de la letra “que te jodas”, en una actitud sensata. Eso le da mucha precaución a su ligereza.

La lista de productores de Caution es variada y, en ocasiones, sorprendente: el productor Nineteen85 de “Hold On, We Going Home” ayuda a hacer que “GTFO” suene de manera similar; Timbaland asiste detrás de las tablas y al final del brillante “8th Grade”, participando en un divertido juego de ida y vuelta que recuerda una versión más suave de su “Promiscuous”; y Skrillex y Poo Bear, que colaboraron en las pistas para Justin Bieber, están parcialmente detrás de la calmada celebradora colaboración de Ty Dolla $ign en “The Distance”, una magnífica adición al canon de celebración de aniversario ni siquiera repicado por lo comentarios online de Ty.

Por supuesto, Carey tiene un crédito de productor en cada pista. Esos créditos en álbumes de música pop pueden sentirse como el equivalente en el negocio de la música a las matrículas personalizadas, pero la cohesión que tiene Caution habla de una idea general . Es tan fuerte que persiste a través de la balada final, “Portrait”, que enmarca la apasionada descripción de Carey de sus luchas internas en un piano enfático y cuerdas brillantes, así como en la coda de guitarra de ensueño, añadida a la cocción a fuego lento en “Giving Me Life”, una mirada agridulce hacia atrás que se desliza a través de las referencias a Barbra Streisand y un enfrentamiento prolongado entre Carey y el semidiós del hip-hop, Slick Rick, antes de ingresar a su fase final. Devonté Hynes (también conocido como Blood Orange), un estudiante de canciones lentas, es el coproductor de Carey aquí, y su capacidad para mantener un surco suntuoso y luego explotarlo se convierte en algo completamente inesperado y choca con el encanto controlado de Carey de una manera espectacular.
Momentos como ese ayudan a Caution, a pesar de su ambiente relativamente downtempo, a sonar como la celebración de Carey de su estado de diva definitiva, y de la reaparición del R&B a su estética. El Pop-R&B se ha recuperado de la caída comercial durante el cambio de la década, que Carey experimentó de primera mano con los últimos singles de E=MC2, después de su renacimiento  de 2005,  con The Emancipation of Mimi. (Ella no ha tenido un nuevo top 10 desde “Obsessed”, a pesar de la calidad de lanzamientos como la colaboración con Miguel “#Beautiful” y la balada brillante “You’re Mine (Eternal)”; otros cantantes que nadan entre el pop y el soul, como Beyoncé, han experimentado discrepancias similares entre su estatus de superestrella y su fortuna en las listas de popularidad. Carey tiene 48 años ahora, y su debut homónimo cumple 30 años en menos de dos. Ha visto a generaciones de cantantes seguir sus pasos de tacón alto mientras intentan alcanzar su nivel de megaestrella del pop; la primera era de “American Idol” mostró la influencia de la primera parte de su carrera en las promesas del siglo XXI, mientras que en 2018 éxitos como el efervescente “Boo’d Up” de Ella Mai y la susurrante “Never Be the Same” de Camila Cabello acorazaron sus voces y ritmos burlescos sacados del manual de jugadas de “The Emancipation Of Mimi”. 

Debido al duro enfoque juvenil del Hot 100 en la era del streaming, Carey puede que no agregue otro éxito a las listas de ventas para seguir añadiendo entradas a los libros de récords. Pero Caution parece indicar que está de acuerdo con ese hecho: su música encontrará un público saludable, y las posiciones de los gráficos se condenarán. Empleará a los productores del momento para agregar toques actuales a sus pistas, pero la forma en que los usa en Caution hace que afine su estética, sin inclinarse por las tendencias actuales de listas de reproducción; hará un guiño a su persona pública durante las entrevistas, pero abordará sus voces en pistas como “The Distance” y “Portrait” con la misma seriedad que alimentó su meteórico ascenso hace casi tres décadas. ¿Aquellos que no quieren escucharla? Ellos puede, como dice en la apertura de Caution, “irse a la mierda”. 
[CRITICA] Pitchfork aprueba con nota a Caution, de Mariah Carey
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